viernes, 18 de agosto de 2017

Que mi enseñanza descienda como lluvia y mi palabra caiga como rocío, como aguacero sobre la hierba, como chaparrones sobre el pasto.


Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Incúlcalas a tus hijos, y háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte.


Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna. Isa 26:4


La existencialidad de la luz la pone de manifiesto la posibilidad que ella concede en orden a la autocomprensión y en el descubrimiento de los propios sentimientos: "Ya alumbra la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón" (Sal 97,11).


Cuando todas las luces se apagan la Luz de Cristo NO se apaga.


"Porque tú arrancas mi vida de la muerte, y tu libras mis pies de falsos pasos, para que pueda andar en la presencia de Dios, en la luz de la vida" (Sal 56,14).

Nuestra Señora del Perpetuo socorro, maternal amor, cuando les faltó el vino a los novios ella sugirió el milagro